“Dios nos alimenta con Su Palabra, con Su cuerpo y Su sangre, y al final nos despide con su bendición”, recordó nuestro pastor James Tino en el mensaje que pronunció durante el servicio divino, en el cual Karl Balde y Jorge Bascuñán fueron confirmados como miembros de nuestra iglesia.

Para Jorge el cambio más significativo que Dios ha traído a su vida es que ha mejorado en muchos aspectos.

Este hermano llegó a nuestra familia cristiana hace dos años por “interés de conocer sobre Dios”.

La joven con quien contraerá matrimonio dentro de algunos meses pertenece a esta Iglesia desde que era niña. Ella lo animó a que viniera. Ahora Jorge conoce a Cristo, confía seguir nutriéndose con la Palabra y espera que sus padres igualmente participen y que su descendencia pueda formarse en esta fe.

Entretanto, Karl conoció la doctrina luterana en la secundaria. Confiesa que no fue un cristiano consecuente cuando entró a la universidad. Mucho tiempo pasó para que se reencontrara con su familia en Jesús. Esto sucedió gracias a que fue motivado por uno de sus amigos de la infancia que forma parte de La Cruz de Cristo, templo ubicado en la comuna de La Florida, cuyo grupo mantiene lazos muy estrechos con el nuestro.

La vida cristiana no es sencilla

La predicación del día fue propicia para que el pastor James resaltara que la vida con Jesucristo no necesariamente es más fácil, porque los problemas no desaparecen.

En ocasiones Dios soluciona las angustias de manera rápida; sin embargo, hay momentos en los que consideramos que su respuesta es tardía, y puede que en este tiempo de espera Él desee crecimiento para nosotros.

Del mismo modo reflexionamos en el hecho de que la tentación que enfrentamos es decirle al Señor lo que tiene que hacer. Ante esto, un buen ejercicio es tratar de entender lo que realmente necesitamos. La lección de la tarde nos reiteró que debemos aprender a descansar en el Padre celestial.

El mensaje estuvo basado en el libro de San Marcos, capítulo 8, en el cual se relata la alimentación de los 4 mil. Al respecto, el pastor recalcó que “mientras más se reparte, más abunda”, pues “cuando Él perdona y da, más hay para dar”. También aseguró que “Dios se deleita en perdonar”.

Luego del culto, realizamos una pequeña celebración en honor a Karl y Jorge: los dos hermanos que recién prometieron continuar fortificando su fe, con la ayuda del Padre eterno.