Como una gota de agua fresca en el desierto para todos aquellos que llegan a congregarse describió el pastor Cristian Rautenberg a nuestra Misión, en el servicio especial que se realizó recientemente con motivo de cumplirse un año desde que abrimos sus puertas en Santiago, específicamente en la comuna Providencia.

Rautenberg, predicador invitado, pronunció su mensaje inspirado en el libro de San Mateo 6:24-34, con el cual nos recordó que al preocuparnos demostramos que hemos olvidado lo dicho por nuestro Padre, pues “Él sabe lo que necesitamos mejor que nosotros”.

El reverendo también nos recalcó el verdadero motivo de la fiesta del día: el poder del Evangelio. “¿Qué es lo que Dios ha hecho? Es lo que estamos celebrando”, enfatizó.

La liturgia estuvo a cargo del ministro anfitrión James Tino, mientras que Liisa Tino dirigió la música en la que reservó espacio para el coro de campanas que ella fundó con los hermanos de La Cruz de Cristo, templo ubicado en La Florida y cuyo apoyo para con nuestra congregación ha sido continuo y muy valioso.

 

Un año inolvidable

La ocasión fue oportuna para rememorar algunos de los momentos que hemos vivido desde que somos una familia cristiana: la integración de nuevos miembros a través del bautismo y la confirmación, la impartición de cursos y charlas, las distintas actividades de confraternidad, toda la logística del programa de medicamentos encabezado por la organización GLO-Chile con el propósito de auxiliar a pacientes que viven en Venezuela, entre otros episodios que le dan sentido a nuestra presencia en la sociedad, donde tenemos la tarea de servir con la bendición de Dios y con la que hemos asumido un compromiso que no podemos detener.

 

A soplar la velita

Después del rito en la capilla, disfrutamos de una bonita reunión planificada cuidadosamente para la alegría de los asistentes que degustaron ricos entremeses, pizzas y el pastel de aniversario. Todo preparado por personas muy dedicadas y dispuestas siempre a colaborar.

Nuestro primer cumpleaños también resultó oportuno para agradecer el respaldo de la Iglesia Luterana Confesional de Chile, ILC-Chile, y la constante presencia del resto de los grupos que conforman a este cuerpo eclesiástico, especialmente la atención recibida por parte de la comunidad de La Cruz de Cristo, pues todos han contribuido a que nos mantengamos firmes en la labor que Dios nos ha encomendado: “Y les dijo: «Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura»”. San Marcos 16:15.