“Cantemos, cantemos”, “Din, din, din”, “Con mi burrito sabanero”, entre otros aguinaldos venezolanos entonamos para celebrar la confirmación de un nuevo miembro y la cena de Navidad que por segundo año consecutivo realizamos en la Misión.

Jesús Rafael Rojas prometió, “con la ayuda de Dios”, vivir siempre en esta fe para unirse de manera oficial a nuestra familia, con la cual se ha estado congregando desde hace un año, casi inmediatamente después de haber llegado a Chile, ya que es oriundo de Venezuela: “He aprendido un poco más”, compartió Jesús Rafael al hablar de lo que ha sido su vida luego de escudriñar las Santas Escrituras. Hace algunos meses este hermano culminó el curso bíblico “Hacia Una Nueva Vida”; a partir de allí decidió seguir en estos caminos, pues confesó que gracias a la instrucción recibida ha podido descubrir cosas maravillosas del Salvador.

 

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Tenemos un Dios de “la respuesta inesperada”

La incorporación oficial de otro integrante a nuestra feligresía estuvo precedida por el mensaje que el reverendo James Tino pronunció a propósito del tercer domingo de Adviento: “Los planes nuestros no siempre coinciden con los planes de Dios”, señaló el ministro. También recordó que el Padre celestial es de respuestas desconcertantes, porque sus propósitos son mejores que los concebidos por la humanidad: “¿Quién hubiese imaginado el plan de salvación que imaginó Dios?”, preguntó para luego añadir que el Creador contesta de una forma que supera todas las expectativas: “La respuesta inesperada de Dios al problema del pecado es que Él nace entre nosotros, vive entre nosotros y muere por nosotros”, recalcó.

 

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Cena navideña al estilo venezolano

Después del servicio divino disfrutamos de una cena navideña cuyo plato principal fue el que los venezolanos preparan tradicionalmente para esta época: hallaca. La degustación estuvo amenizada por alabanzas cantadas al ritmo del cuatro, las maracas, el tambor y la guitarra. Por supuesto que el momento fue propicio para recordar el verdadero motivo de la temporada: el nacimiento del niño Jesús, porque “¡Emanuel ha nacido!”.