“¡Oh, santísimo, felicísimo, grato tiempo de Navidad! A este mundo herido, Cristo le ha nacido: ¡Alegría, alegría, cristiandad!”. Este canto lo entonamos con entusiasmo para iniciar el servicio especial celebrado este 31 de diciembre en la Misión Luterana Providencia, a propósito de recibir el 2018 confiados en los planes del Padre eterno.

El pastor James Tino nos recordó que el año nuevo es próspero no en riquezas que terminan siendo efímeras, sino en la presencia del Creador: “El error está en interpretar todas las cosas, como cosas materiales. Cuando Dios promete todas las cosas, no promete una vida de lujo”, señaló Tino en alusión a lo que espera la mayoría de los tiempos que se avecinan.

“El que no escatimó ni a su propio hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”, escuchamos la voz de nuestro ministro que leyó Romanos 8:32, para invitarnos a reflexionar a pocas horas de finalizar el 2017.

La ocasión nos animó a compartir las lecciones aprendidas y las bendiciones concedidas durante el período que estábamos a punto de despedir. También hablamos de esos sueños y esperanzas que nos alientan a seguir adelante.

Una de las peticiones recurrentes entre la congregación fue la intervención del Señor en las situaciones política, económica y social que agobian a buena parte de los países del mundo.

Conscientes que la sociedad en la que vivimos se encuentra asechada por la violencia, el alcoholismo, las drogas y que igualmente está agobiada por el desempleo, las relaciones rotas y el desinterés por las promesas celestiales, unidos como familia cristiana imploramos la misericordia divina.

Las copas también fueron levantadas en nuestros espacios para agradecer que somos dichosos por la gracia de Cristo Jesús, cuyo amor nos hace más que vencedores.