El “choque cultural” es un estallido de sentimientos que afecta a una persona cuando trata de acostumbrarse a un medio distinto al que solía integrar, por ejemplo, otro país. Según el experto en temas transculturales, James Tino, ningún inmigrante escapa de esta explosión de emociones. Así lo recalcó durante la charla ¿Cómo adaptarme a mi nueva vida en Chile?, dictada por segunda vez en nuestra sede y por tercera ocasión en Santiago.

La conferencia también ayudó a identificar los síntomas del impacto que puede ocasionar encarar lo novedoso del actual entorno: depresión, dormir en exceso, criticar a la gente local, aislarse, presentar malestares físicos, sentir obsesión por los sucesos y todo lo que pueda relacionarse con la tierra que se dejó atrás, señales que deberían motivar a un inmigrante a buscar apoyo.

La buena noticia fue saber que existen varias maneras de enfrentar estas sensaciones negativas. Tino detalló que una forma de incorporarse correctamente a la sociedad en la que se vive ahora es reconocer que las cosas son “diferentes”, no erradas. “Cada quien debe buscar su lugar feliz”.

Otras claves para digerir el cambio de contexto social son observarlo, interactuar con el ambiente, aprender sus reglas, tratar de conocer la música, la comida, las tradiciones y los bailes propios del territorio en el que se decidió buscar mejores oportunidades. Esto no implica perder la identidad propia, porque “la cultura nos define”.

Asimismo, nuestro ponente señaló que para seguir adelante resulta indispensable “superar el miedo”, y se logra cuando tenemos plena confianza en Dios. Tal y como podemos leerlo en Filipenses 4:13: “¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!”