“Tú no puedes salvarte, pero para Dios es posible tu salvación”, así lo recalcó Obed Coronado durante la predicación que brindó en nuestra Misión Providencia, la cual visitó recientemente para despedirse de esta familia cristiana.
Coronado está por culminar su vicariato en el país austral, donde halló un hogar hace aproximadamente dos años, y la siguiente etapa de su preparación posiblemente lo llevará hacia otras tierras, motivo por el que realiza un recorrido por las distintas congregaciones de la Iglesia Luterana Confesional de Chile.
El mensaje estuvo inspirado en el capítulo 10 del Evangelio según San Marcos, en el que un chico rico se le acercó a Jesús para preguntarle cómo podría heredar la vida eterna. Considerando esto, el joven vicario señaló que cuando Cristo nos invita a seguirlo “quiere decir que ya Él se ha puesto delante de nosotros para despejar el camino hacia su reino”. De esta manera ninguna riqueza terrenal puede interponerse entre nosotros y las promesas del Padre celestial.
La liturgia estuvo dirigida por el pastor Cristian Rautenberg, que además nos guio en la música al tocar el piano y nos incitó a reflexionar en las distintas formas en las que el Altísimo escucha nuestro clamor.
Entre los himnos seleccionados para esta ocasión especial estuvo Como el ciervo al agua va, cuya letra nos recordó que el Todopoderoso nos provee de eterno amor mediante una fuente que sacia nuestra sed de Él. También entonamos Gracias, Si aquella cruz hablase, Dame más fe y Salmo 121.
Después del servicio disfrutamos de un rato de fraternidad, en el que celebramos la compañía de Obed que pronto debe encarar nuevos desafíos.
¡Que el Padre celestial continúe iluminando tus pasos y te bendiga siempre, querido hermano!